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Huancayo: Anciano camina 8 kilómetros para llenar el balón de oxígeno que le permite vivir

El anciano Carlos Mita Martínez (63) se levanta temprano. Aunque no tomó desayuno no puede detenerse y emprende la caminata desde su cuarto en el jirón José Galvez en el sector de Ocopilla, hasta el hospital Carrión. Son cerca de 8 kilómetros de recorrido de ida y vuelta, para llenar un balón de oxígeno, que le permite vivir.

El camino es agotador y no puede descansar. Como estamos en cuarentena y no hay ningún vehículo de servicio público que lo pueda trasladar, Carlos se da aliento para continuar. Para ello se colocó una mascarilla de tela que consiguió en la calle, y que será su única protección. Él es parte de la población más vulnerable por la fibrosis pulmonar que lo aqueja.

De joven, trabajó como pintor y como se expuso a inhalar la pintura se malogró los pulmones a tal punto que ahora padece de fibrosis pulmonar y necesita oxígeno adicional.

En la casa que habita, no tiene a ningún familiar que lo cuide, se cocina y atiende solo. Por estos días no hay que comer y tampoco tiene gas para su cocina, lo cual es muy necesario, ya que en su condición debe consumir los alimentos y bebidas tibias.

ALERTAN. Cuando llega al hospital, las personas le dicen que no debería entrar, ya que corre el riesgo de contagiarse del coronavirus, pero solo en el nosocomio puede recargar su pequeño balón de oxígeno que le durará unos 8 días y luego volverá a salir por el insumo. En la calle, las personas, lo observan con preocupación, piensan que es uno paciente con covid-19 y se alejan de él. Carlos prefiere que la gente mantenga su distancia, porque si lo contagian con el coronavirus podría ser fatal para su salud.

“Yo no quiero salir de mi casa, pero sino voy al hospital por mi oxígeno, nadie lo va a hacer por mi y puedo morir porque yo sufro de fibrosis pulmonar, de por vida tengo que vivir con mi balón de oxígeno”, comenta el humildeanciano.

Al conocer de su difícil situación, ayer un grupo de voluntarios denominado “Reglando Sonrisas”, le llevó una canasta de víveres. Además una policía de la comisaría de Familia, lo invitó a acudir a la dependencia para llevar un plato de comida a diario. Carlos está temeroso y espera que los contagios cesen ya, para que pueda volver a salir a la calle sin el temor de contagiarse del coronavirus.

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