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Hijo de pescador artesanal logra primer puesto en concurso Beca Presidente

  • Martin Querevalú Pazos es docente. Estudió Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 

Lima, 19 de octubre de 2020. Martin Cautivo Querevalú Pazos, de 26 años de edad, guarda en su memoria imágenes de la playa talareña, del balanceo de la barca de su padre, cuando a los cinco años lo acompañaba y lo veía arrojar al agua las redes vacías y subirlas repletas de jurel, bonito o caballa. Aunque ha pasado mucho tiempo de aquel recuerdo, el joven no olvida que el hombre que le dio la vida fue uno de los principales artífices para que haya ocupado el primer puesto en el concurso Beca Presidente de la República, convocatoria 2020, para estudiar un posgrado en una universidad top del mundo.

El concurso anual Beca Presidente de la República, del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación, está dirigido a profesionales peruanos con alto rendimiento académico e insuficientes recursos económicos para afrontar estudios de posgrado en el extranjero. El sanmarquino Martín Querevalú logró el primer puesto y estudiará la Maestría en Estudios Educacionales en la Universidad de Queensland, Australia.

Oriundo de la Caleta San Pablo, ubicado en el distrito de La Brea, en la provincia de Talara, Martin creció en una familia de padres y tíos pescadores. “Ellos lo hacen muy bien. Me acuerdo que yo iba (a pescar), pero pronto me di cuenta que no era para mí esa labor”, admite, ahora, dos años después de haber accedido a la Carrera Pública Magisterial. En la actualidad, está a cargo de la asignatura de Biología y Química del Colegio de Alto Rendimiento (COAR) de Piura.

En efecto, Martin supo a temprana edad que le gustaba estudiar. Validaba aquello en los comentarios alentadores de sus maestros y compañeros de las escuelas donde cursó su educación básica: los colegios Cristo Rey y José Pardo y Barreda. También, en logros como haber clasificado a la etapa regional en las olimpiadas nacionales de matemática o haber sido seleccionado como el Estudiante del Año en la provincia de Talara (2010); y por supuesto, a través de su propia madre. “Tú concéntrate en estudiar”, le decía.

La opción por la educación se afianzó, cuando su padre se enfermó de la vista y se vio obligado a vender su embarcación para costear los gastos de su operación. Fue entonces que Martin Cautivo empezó a trazar una estrategia de mediano y largo plazo para salir a pescar las oportunidades que el sistema educativo le ofrecía y así alcanzar su sueño: convertirse en profesor y educar. “A pesar de las carencias, en mi familia siempre hemos visto en la educación una forma de salir adelante”, sostiene.

Apoyado económicamente por sus hermanas (Martin es el menor de 6 hermanos), en el 2011 se marchó a Lima, tras ganar el concurso de admisión para estudiar la carrera de Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

En el 2014, obtuvo una beca de la Decana de América para vivir en un cuarto bipersonal en la Ciudad Universitaria. Tres meses después, gracias a su promedio ponderado (18.156), accedió a un cuarto unipersonal, además de alimentación. Es allí donde también consiguió una familia de amigos para toda la vida. “Es en la Residencia Universitaria donde conocí al Perú reflejado en cada uno de mis amigos y amigas, allí fortalecí mi sentido de pertenencia y compromiso social”, menciona.

¿Cómo se preparó para ganar la Beca Presidente?

Fue al graduarse, en el 2015, cuando comenzó a explorar la posibilidad de estudiar una maestría en el exterior y, con ello, en las oportunidades de becas que existían para lograrlo. Así, descubrió el concurso Beca Presidente de la República del Pronabec. “He venido siguiendo de cerca cada una de las convocatorias. Siempre me he mantenido interesado en conocer las bases del concurso y he tenido que hacer una lectura minuciosa sobre los criterios que solicitaban”, explica.

Además de la excelencia académica, Martin Cautivo necesitaba aprender inglés y fortalecer su perfil profesional y de investigación para postular. ¿Cómo lo hizo? El idioma inglés lo estudió becado por la Asociación Cultural Peruano Británico y la Municipalidad de Lima durante tres años. Para acreditar lo segundo, decidió ir detrás de las ofertas laborales que encajaban con su meta.

Así, trabajó en dos colegios privados prestigiosos en Lima y, en el 2018, decidió regresar a Piura. “Volví para devolverle a mi comunidad la oportunidad que me había dado”, cuenta y apunta que, antes de enseñar en el COAR Piura, fue docente en dos instituciones públicas: colegio La Brea (2018) y el colegio La Inmaculada (2019). En esos años, siguió estudiando inglés de manera autodidacta para alcanzar el nivel que solicitaban las universidades en las que deseaba ser admitido y lo obtuvo.

“Cuatro años me ha tomado conseguir este perfil para recién presentarme a la convocatoria del concurso Beca Presidente”, repara Martin Cautivo y apunta que recibió en marzo pasado la carta de aceptación de la Universidad de Queensland, en Australia, para estudiar la Maestría en Estudios Educacionales. Nada lo arrojó al azar. Ese también fue un logro calendarizado: en enero pasado postuló, dos meses después obtuvo la carta de aceptación incondicional y, en mayo, se inscribió al concurso Beca Presidente de la República.

Claro que no todo ha sido color de rosas para Martin.  Nadie dijo que no habría tormentas en altamar. En su cuarto año de estudios en San Marcos, el talento experimentó cuadros de estrés, depresión y ansiedad por enfocar su vida solo en la dimensión intelectual, relegando lo social y afectivo. “El ser humano tiene diferentes dimensiones y todas deben ser fortalecidas”, comparte y cuenta que él superó ese momento inscribiéndose en talleres de clown, oratoria y baile moderno. Pero eso no es todo.

De aquella angustia surgieron las bases de la que será su próxima misión cuando, terminada la maestría, regrese al Perú: la construcción de comunidades profesionales de aprendizaje. Martin sueña con que la educación pública fortalezca estos espacios para que los docentes puedan identificar necesidades de formación, compartir sus experiencias, reflexionar sobre los logros de aprendizaje, tomar decisiones de mejora oportuna y promover la cultura de la investigación desde las escuelas.

“Es necesario crear espacios de reflexión y acción para mejorar nuestra práctica pedagógica y asumir un rol más protagónico dentro de nuestras escuelas y comunidades”, analiza.

En los próximos meses, él viajará a Australia en búsqueda de cumplir su objetivo y, gracias al ímpetu que lo caracteriza, estamos seguros que lo logrará.

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